El "impuesto revolucionario" digital
Guillem Alsina (guillem@imatica.org) - Además de no ser abogado, tengo otro defecto: me gusta llamar a las cosas por su nombre. Y eso de que el canon digital sea una "compensación por derecho de copia privada" no me parece llamar a las cosas por lo que son. Porque por mucho que la mona se vista de seda, mona se queda, por mucho que se utilicen eufemismos, el canon va a continuar siendo lo que cobran unos señores por lo que ellos creen que son pérdidas por culpa de la piratería.No voy a entrar aquí a explicar si encuentro lícito o no que un internauta se descargue música o películas de Internet para su consumo personal, pues aunque es parte del tema, no entra en la argumentación que voy a dar.
Voy a poner el caso concreto de otro tipo de usuario, yo mismo: el otro día me descargué la primera versión beta de Ubuntu 7.04 y me dispuse a grabarla en un CD para instalarla. Cuando tomé la oblea entre mis manos me detuve a reflexionar un momento sobre el coste del canon en ese CD. ¿Cuanto era? ¿30 céntimos? ¿20? ni que fuera uno. ¿Por qué motivo me lo cobran? a fin de cuentas no estoy grabando música en él, ni vídeo... Entonces, mis merecidísimos céntimos de Euro ganados con el sudor de mi frente ¿a quien van a parar? ¿a la SGAE? ¿a Alejandro Sanz o a algún otro cantante?
No me desagrada Alejandro, aunque prefiero la primera etapa en que le descubrí con el celebérrimo "corazón partido", pero de ahí a regalarle dinero... ¡ni un céntimo ni diez! que son míos y me han costado mis horas de trabajo, y hay hipotecas que pagar.
De acuerdo, no es una cantidad que me permita vivir desahogadamente el resto de mi vida, y además siempre puedo recurrir a los impresos de solicitud del importe del canon que entidades como la misma SGAE proporcionan. Pero no obstante... ¿por qué tengo que perder mi también valioso tiempo rellenando papeles y enviándolos a no sé donde si yo no he hecho nada malo que esté sujeto al cobro de este impuesto?
En este país y con la aplicación del canon digital se ha caído en un crimen que cometen todas las dictaduras -aunque por suerte mucho menos cruento-: el menosprecio a la presunción de inocencia.
Es cierto, yo estoy pagando un canon (no tengo otro remedio si quiero adquirir un CD-ROM) que no tendría que estar abonando. Pagan justos por pecadores. Se me supone la condición de pirata cuando estoy haciendo algo totalmente legal (de ahí que afirmara antes lo de llamar a las cosas por su nombre).
Para mi sólo existe una opción: abolir totalmente el canon digital. Lo siento señores de la SGAE, lo siento mucho Alejandro, pero no estoy dispuesto a que me roben mi dinero, ni que sea en pequeñas cantidades, y que yo sepa ni uno ni otros han tenido nada a ver en el desarrollo de Linux ni de ninguna distribución en concreto, por lo que no quiero que se vulneren mis derechos civiles ni que se me presuponga un delincuente. Ah! y Ubuntu no es el nombre del último disco de ningún grupo heavy...
Pero ¿que podría yo hacer individualmente contra el canon? nada, naturalmente, pero todos unidos sí podríamos.
El canon molesta a todos: consumidores, vendedores, mayoristas y fabricantes. Encarece el producto, por lo que disminuyen las ventas para todos y de rebote y aunque sea en infinitésima proporción, lastra el desarrollo. Por lo tanto ¿por qué no unimos intereses y esfuerzos y realizamos una ofensiva conjunta?
Mi propuesta es simple: desobediencia civil. Que nadie pague el canon, que nadie lo cobre y que nadie lo canalice hacia las entidades que lo reclaman. Podrán llevar a unos cuantos a juicio, pero... ¿y a todos? evidentemente no. Porque no me imagino en un país de 44 millones de habitantes unos 30 millones entre rejas por violación de derechos de propiedad intelectual u otras cosas similares.
Una idea más, lanzada al aire en un mundo en el que cada día muere un poco más la colaboración cívica entre la ciudadanía y el interés por estos temas. A lo mejor he nacido demasiado tarde al no llegar a tiempo al mayo del 68... en fin, siempre me queda escribir para desahogarme.
