Nicholas Negroponte quiere pasar a un segundo plano dentro del proyecto OLPC
El fundador y hasta ahora director del proyecto se retira a un segundo puesto más discreto para dejar paso a una figura que haga las funciones de CEO (lo que tradicionalmente conoceríamos cómo un gerente de empresa), una tarea que éste tecnólogo prefiere no llevar a cabo.
Guillem Alsina (guillem@imatica.org) - Negroponte ha difundido la noticia en una entrevista concedida a BusinessWeek de la que se hacen eco varios medios de comunicación online. El fundador del Media Lab del MIT (Massachusetts Institute of Technology) es todo un mito viviente en el mundo de las nuevas tecnologías, y fundador del mismo proyecto OLPC (One Laptop Per Child, una laptop para cada niño) cuya intención es la de equipar a los niños de los países y entornos con menor poder adquisitivo con una computadora portátil barata y que les aporte todas las ventajas de la moderna sociedad de la información.
Negroponte quiere ahora ceder el protagonismo y quedarse solamente con la parte de representación del proyecto mientras los detalles, la estrategia y el trabajo de gestión lo lleva a cabo otra persona que está buscando el mismo Negroponte. No será, pues, un abandono del proyecto cómo algunos sitios web han afirmado erróneamente, si no un cambio de rol hacia tareas más de su agrado.
Negroponte comparó la trayectoria realizada hasta ahora por el OLPC, de una forma desafortunada, con la operativa de un grupo terrorista: "casi cómo un grupo terrorista, haciendo cosas casi imposibles". Ahora, afirma Negroponte, el proyecto OLPC debe ser gestionado "más cómo Microsoft", y para ello ya se ha empezado a hacer una reestructuración administrativa de los diversos departamentos que conforman el proyecto.
Durante estos tres años pilotando el timón de la asociación OLPC, Negroponte se ha visto obligado a lidiar con problemas cómo la salida de Intel, cuya entrada ya había sido vista con reticencia por parte de algunos sectores vinculados a OLPC, y que más tarde se criticó cómo un intento de sabotearlo desde dentro, y la subida de precio desde la intención de comercializarlo a 100 dólares hasta los cerca de 200 que ha acabado costando. El portátil de 100 dólares continúa siendo, pues, una quimera de la informática.
Pese a quedarse en el proyecto, las declaraciones de Negroponte dejan traslucir un cierto cansancio, tal vez no por el esfuerzo de llevar a buen puerto el proyecto en si, si no por todo aquello que lo ha rodeado estos últimos años, las luchas políticas y económicas. Estas son, probablemente, las principales razones por las que ceda el mando administrativo a otra persona.
Negroponte quiere ahora ceder el protagonismo y quedarse solamente con la parte de representación del proyecto mientras los detalles, la estrategia y el trabajo de gestión lo lleva a cabo otra persona que está buscando el mismo Negroponte. No será, pues, un abandono del proyecto cómo algunos sitios web han afirmado erróneamente, si no un cambio de rol hacia tareas más de su agrado.
Negroponte comparó la trayectoria realizada hasta ahora por el OLPC, de una forma desafortunada, con la operativa de un grupo terrorista: "casi cómo un grupo terrorista, haciendo cosas casi imposibles". Ahora, afirma Negroponte, el proyecto OLPC debe ser gestionado "más cómo Microsoft", y para ello ya se ha empezado a hacer una reestructuración administrativa de los diversos departamentos que conforman el proyecto.
Durante estos tres años pilotando el timón de la asociación OLPC, Negroponte se ha visto obligado a lidiar con problemas cómo la salida de Intel, cuya entrada ya había sido vista con reticencia por parte de algunos sectores vinculados a OLPC, y que más tarde se criticó cómo un intento de sabotearlo desde dentro, y la subida de precio desde la intención de comercializarlo a 100 dólares hasta los cerca de 200 que ha acabado costando. El portátil de 100 dólares continúa siendo, pues, una quimera de la informática.
Pese a quedarse en el proyecto, las declaraciones de Negroponte dejan traslucir un cierto cansancio, tal vez no por el esfuerzo de llevar a buen puerto el proyecto en si, si no por todo aquello que lo ha rodeado estos últimos años, las luchas políticas y económicas. Estas son, probablemente, las principales razones por las que ceda el mando administrativo a otra persona.
