El actual modelo de economía de mercado perjudica el desarrollo tecnológico
Hoy en día la tecnología no es lo que era antes. A buen seguro que cualquiera de ustedes ha oído más de una vez la frase “ahora no se hace esto cómo se hacía antiguamente”, y estoy convencido de que ello es cierto. Soy joven, pronto cumpliré los 34, y a penas he vivido los tiempos en los que las cosas se hacían “para durar”, y no para que al cabo de cuatro días se substituyeran por otras de más prestaciones. Sí, el progreso tiene un precio.Algunos se estarán horrorizando leyendo estas líneas, pensando que soy una especie de reaccionario que no quiere que la tecnología avance y con ella el mundo, sino que nos quedemos estancados en el actual estado de cosas o incluso mejor, en un estado anterior.
Nada más lejos de la realidad; me gustaría que los libros electrónicos fueran ya una realidad, que la conexión a Internet fuera omnipresente y que los ultraportátiles se regalasen reuniendo diez cupones de chocolate en polvo (por decir algo).
Pero la calidad manda, y además los progresos se ven continuamente superados por estándares que llegan al mercado a punto de ser substituidos por otros. Fijémonos en el caso del HD-DVD frente al Blu-ray. ¿Porqué en vez de pelear por conseguir imponer un estándar en base a criterios económicos no se ha encargado la tarea a una organización libre de ataduras comerciales con la misión de conseguir el mejor estándar en cuanto a calidad y capacidad de almacenamiento? Igual se habría tardado un año más, pero ¿se imaginan un disco con la capacidad de almacenar 1 terabyte? A lo mejor esto se hubiera podido conseguir, y sólo habríamos tenido que esperar unos meses, quizá algo más de un año. ¿Merecía la pena? Soy de la opinión que sí.
El actual mundo de los negocios exige a las empresas lanzar productos y lanzarlos ya. Los plazos de entrega son breves, el tiempo corre rápidamente, y cada vez se ejerce más presión sobre los ingenieros, diseñadores y personal de marketing. Resultado: prisas, productos defectuosos, o escasamente probados. La subcontratación es para mi el paradigma de éste modelo.
Sueldos bajos y explotación es otro modelo a seguir. Cómo las grandes compañías que llevan sus call-centers a zonas francas en países con unos sueldos misérrimos, no invierten en formación y simplemente entregan a sus operarios un manual de instrucciones con lo que deben hacer en cada casuística que le presente el cliente que llame. El resultado es un trabajador que atiende mecánicamente las incidencias, sin iniciativa propia y sin interés por hacer algo más que lo estrictamente necesario. No culpo a los trabajadores, yo en su lugar haría lo mismo, “pasaría de todo” cómo decimos los de mi generación (¿aún se emplea esta frase hecha?).
Culpo a los jerifaltes, a personajes que solamente miran el beneficio propio y el de los accionistas, que hay que mirarlo claro está, pero no solamente eso; hay que dar servicio al cliente y de una calidad impecable, satisfaciendo además al trabajador y dándole la oportunidad de crecer personal y profesionalmente en la empresa.
Tal vez es que tengo una visión anticuada del mundo, pero siempre me ha gustado pensar en una empresa cómo un compañero de viaje para sus clientes que, naturalmente, puede fallar en un momento determinado, pero no por voluntad propia.
Y la mayor parte de estos problemas veo que vienen dados por una dinámica creciente de presión del mercado. Hay que tener grandes beneficios, hay que reducir costes y premiar con grandes sumas a los ejecutivos que consiguen grandes tratos. ¿Sí? ¿y que sería de estos ejecutivos si no hubiera una serie de personas atendiendo las llamadas de sus clientes y solucionándoles sus problemas?
Si probáramos a dejar un día a estos ejecutivos ellos solitos en la empresa, a buen seguro el número de clientes bajaría a menos de la mitad. Todos somos necesarios en el proceso empresarial, trabajadores y jefes, e incluso el personal de la limpieza, por lo que debe haber un esfuerzo por parte de los de arriba por considerar la importancia y posición de los de abajo y hacerles partícipes del éxito de la empresa.
¡Y olvidémonos de las prisas que nos impone el mercado! Si tenemos que esperar un mes para sacar el nuevo producto porque tenemos que llevar a cabo unas pruebas, hagámoslo. ¿Y si otra empresa se nos adelanta y saca algo parecido antes que nosotros? Bien, ¿y qué? pregunto yo ¿acaso no confiamos en que nuestro producto bien acabado (porque le hemos dedicado tiempo) y testeado (porque nos hemos esmerado en ello sin mirar en exceso el reloj) sea mejor? ¿o simplemente una opción más por la que muchos optarán fidelizados por el buen funcionamiento de nuestra empresa?
¿Saben qué? Que al fin y al cabo, tal vez sí que haya acabado haciendo una diatriba política... tal vez sea porque con el miedo a que alguien se me adelante escribiendo algo similar, no haya realizado tantas re-lecturas cómo debiera. La próxima vez dejaré de pensar en la competencia y en el mercado y me centraré solamente en lo que quiero hacer y en mis lectores ;-)

Comentarios
a quien le importa las personas?, solo existe el dios dolar y nada mas
Publicado por: dario | May 14, 2008 03:44 AM