Polémica con los términos de la licencia de usuario en Facebook
Guillem Alsina (guillem@imatica.org) - La presencia en Internet siempre ha supuesto para los individuos un cierto peligro para sus vidas privadas, un tema de candente actualidad desde que las redes sociales en general y Facebook en particular han eclosionado en la Red de redes. Y es que aunque no nos demos cuenta, cualquier información colgada en Internet a través de cualquiera de sus múltiples servicios, va a afectarnos de una manera u otra en el futuro. Y lo que se publica en la Red, normalmente se queda en la Red, nos guste o no...
En Facebook parecen haber entendido este potencial, y en la reorganización que el pasado día 4 de febrero llevaron a cabo de los términos de la licencia de usuario (el contrato entre la empresa que presta el servicio y el internauta que desea disfrutar de él) introdujeron una serie de nuevos términos que de una forma poco clara parecían otorgar la licencia a Facebook a perpetuidad de todo aquello que los usuarios del servicio publicasen en él. Estos cambios se añadían a otros cuyo objetivo según la empresa era impedir el acoso en línea a otros usuarios entre otras conductas prohibidas.
Naturalmente, estos nuevos términos sentaron mal a un gran número de usuarios, que iniciaron casi inmediatamente una campaña para forzar a que Facebook cambiase la nueva licencia. El mismo Mark Zuckerberg -creador de esta red social- salía al paso el día 16 para aclarar como Facebook almacena los datos de los usuarios y que la compañía que dirige no hará nada con ellos que el usuario no permita.
Zuckerberg ponía el ejemplo del servicio de correo electrónico para justificar que en Facebook se hagan copias de los contenidos: un internauta que manda un mensaje de correo electrónico a otro verá como hay una copia del contenido en el buzón del destinatario aunque él se dé de baja del servicio. Eso mismo pasa con Facebook según Zuckerberg.
Pese a las aclaraciones, el alud de críticas continuaba, impulsado por los mismos usuarios de Facebook que constituían un grupo de presión dentro de la misma red social. La situación llegó a un punto de insostenibilidad que desembocó sólo un día más tarde en un retorno a los términos de usuario anteriores, advirtiendo no obstante que se trata de una medida temporal y que se estudiará la forma correcta de llevar a cabo estos cambios para que los entiendan todos los usuarios.
La privacidad en tela de juicio
Pese a cualquier aclaración llevada a cabo por la red social más famosa de nuestros tiempos, la sombra de lo que se hace con nuestros datos personales aunque nos demos de baja del servicio y si estos continúan almacenados en los servidores de la compañía, continuará planeando sobre Facebook. La pregunta es ¿existe alguna medida que pueda tomar esta red social para garantizar al público que sus datos son tratados con corrección y que vaya más allá de un contrato online?
La respuesta es que es poco probable; los amantes de las teorías conspirativas siempre verán argumentos para atacar a este y otros servicios en línea, mientras que los defensores de las libertades digitales siempre tendrán un margen de duda y sospecha totalmente lícito (a fin de cuentas, el contrato puede ser incumplido ¿o no?), y Facebook y servicios similares siempre verán una mancha negra en sus historiales (real o imaginaria) por mucho que se comprometan a respetar la privacidad de sus usuarios. La duda razonable siempre existirá.
En Facebook parecen haber entendido este potencial, y en la reorganización que el pasado día 4 de febrero llevaron a cabo de los términos de la licencia de usuario (el contrato entre la empresa que presta el servicio y el internauta que desea disfrutar de él) introdujeron una serie de nuevos términos que de una forma poco clara parecían otorgar la licencia a Facebook a perpetuidad de todo aquello que los usuarios del servicio publicasen en él. Estos cambios se añadían a otros cuyo objetivo según la empresa era impedir el acoso en línea a otros usuarios entre otras conductas prohibidas.
Naturalmente, estos nuevos términos sentaron mal a un gran número de usuarios, que iniciaron casi inmediatamente una campaña para forzar a que Facebook cambiase la nueva licencia. El mismo Mark Zuckerberg -creador de esta red social- salía al paso el día 16 para aclarar como Facebook almacena los datos de los usuarios y que la compañía que dirige no hará nada con ellos que el usuario no permita.
Zuckerberg ponía el ejemplo del servicio de correo electrónico para justificar que en Facebook se hagan copias de los contenidos: un internauta que manda un mensaje de correo electrónico a otro verá como hay una copia del contenido en el buzón del destinatario aunque él se dé de baja del servicio. Eso mismo pasa con Facebook según Zuckerberg.
Pese a las aclaraciones, el alud de críticas continuaba, impulsado por los mismos usuarios de Facebook que constituían un grupo de presión dentro de la misma red social. La situación llegó a un punto de insostenibilidad que desembocó sólo un día más tarde en un retorno a los términos de usuario anteriores, advirtiendo no obstante que se trata de una medida temporal y que se estudiará la forma correcta de llevar a cabo estos cambios para que los entiendan todos los usuarios.
La privacidad en tela de juicio
Pese a cualquier aclaración llevada a cabo por la red social más famosa de nuestros tiempos, la sombra de lo que se hace con nuestros datos personales aunque nos demos de baja del servicio y si estos continúan almacenados en los servidores de la compañía, continuará planeando sobre Facebook. La pregunta es ¿existe alguna medida que pueda tomar esta red social para garantizar al público que sus datos son tratados con corrección y que vaya más allá de un contrato online?
La respuesta es que es poco probable; los amantes de las teorías conspirativas siempre verán argumentos para atacar a este y otros servicios en línea, mientras que los defensores de las libertades digitales siempre tendrán un margen de duda y sospecha totalmente lícito (a fin de cuentas, el contrato puede ser incumplido ¿o no?), y Facebook y servicios similares siempre verán una mancha negra en sus historiales (real o imaginaria) por mucho que se comprometan a respetar la privacidad de sus usuarios. La duda razonable siempre existirá.
