The Pirate Bay ¿jaque mate? - algunas reflexiones sobre el caso
Guillem Alsina (guillem@imatica.org) – Este pasado viernes día 17 de abril de 2009 finalizaba uno de los juicios más polémicos de los últimos tiempos relacionados con las nuevas tecnologías: el de The Pirate Bay, sin lugar a dudas el sitio web con enlaces a Torrents (archivos que contienen la información para descargarse un contenido desde la red P2P BitTorrent) más popular, acusado de facilitar a terceras personas el poder descargar contenidos pirateados, lo cual viola las leyes de propiedad intelectual y copyright.
Tras de si, The Pirate Bay arrastra una turbulenta historia, difícil de resumir aunque voy a intentarlo...
Antecedentes: BitTorrent y The Pirate Bay
The Pirate Bay es un índice de Torrents. Estos son ficheros que describen datos que pueden descargarse a través de una red P2P (BitTorrent) desde Internet. Estos datos pueden ser, por ejemplo, distribuciones de GNU/Linux o documentación libre, pero también música, películas y aplicaciones informáticas propietarias con su correspondiente crack, material este último protegido por copyright.
El protocolo BitTorrent nació a principios de la década como una apuesta para “legalizar” el uso de los protocolos P2P, por entonces muy marcados por la fama de piratería (y aún hoy) que arrastraban debido al “caso Napster”. BitTorrent aumentaba el nivel de descentralización, además de no incorporar un buscador en el mismo cliente, traspasando así toda la responsabilidad de lo que se comparte al usuario. En el sitio web oficial de este software solamente pueden encontrarse contenidos legales para la descarga. Todas estas medidas de legalización junto a la posibilidad de asegurar que los contenidos que se descargan son legítimos -a diferencia de otras redes P2P, en las que no hay seguridad de descargarse el contenido deseado, por lo que se acaban convirtiendo en un caldo de cultivo para virus- han hecho de BitTorrent el protocolo favorito para muchas iniciativas legales como la descarga de distribuciones GNU/Linux.
Al no disponer de un buscador integrado en el programa cliente, las descargas desde la red BitTorrent deben valerse de conseguir los ficheros Torrent por otros medios, como por ejemplo desde sitios web. The Pirate Bay nació a principios de la década precisamente para alojar una guía de Torrents que incluía tanto material protegido por derechos de copyright como aquel libre. Desde entonces, y para horror de discográficas, productoras cinematográficas y de software de todo tipo, se ha convertido en un sitio web de referencia para la descarga de todos estos contenidos, llegando a estar cerca de la posición número 100 de los websites de todo el mundo según el ránking de Alexa.
El caso
En enero de 2008, las productoras suecas interponían una demanda contra los dos fundadores de la iniciativa y sus dos socios financieros, por violación de los derechos de copyright y propiedad intelectual. El quid del juicio se centraba rápidamente en dirimir si el hecho de proporcionar los enlaces al contenido y no el contenido en sí (ya que el sitio solamente aloja Torrents y, recordemos, estos no son más que los archivos que definen como llegar a los datos y no los datos en sí mismas) podía ser considerado delictivo, siendo considerado como tal por el tribunal este pasado viernes.
Los cuatro acusados hallados culpables se enfrentan ahora a un año de cárcel y el pago de una indemnización de unos 2,7 millones de Euros (30 millones de Coronas suecas), ya que el tribunal ha considerado que se lucraban con una actividad ilícita (el sitio web ingresaba dinero en concepto de publicidad. La sentencia será apelada y, por el momento, The Pirate Bay sigue abierto.
Ilegal, pero ¿también inmoral?
Hacerse está pregunta es como cuestionarse si ley equivale a justicia. Si bien la primera respuesta que puede venirnos a la mente para esta pregunta es un si rotundo, pensemos en las leyes raciales establecidas por el régimen nazi en Nuremberg. Eran legales, ya que fueron establecidas por el gobierno alemán de entonces (no entraré aquí a cuestionar si llegó o no legítimamente al poder, tan solo remarcar que lo detentaba en aquel momento y era reconocido internacionalmente incluso por las llamadas “potencias democráticas”), pero cualquiera podrá reconocer su injusticia y amoralidad manifiestas.
De la misma forma, muchos consideran que las leyes existentes sobre copyright y derechos de propiedad intelectual no son moral y socialmente justificables, y que la cultura debe ser de libre acceso para todo el mundo. Por la otra parte, los detentores de derechos de copyright consideran el marco legal actual como emanado desde la sociedad y, por lo tanto, además de legal, también moralmente justificado.
El hecho es que por muy bonito que nos parezca el concepto de toda la cultura libre y gratuita, estamos inmersos en una sociedad que se rige en todo el mundo mediante unos valores capitalistas que premian el hacerse rico, así que toda una serie de valores relacionados con la compartición (sea de contenidos o posesiones materiales) no están bien vistos por parte de muchos, que los tildan despectivamente de comunistas.
Estas son, no obstante, las mismas personas que justifican el cobro de un canon en CD's, DVD's, discos duros y cualquier otro medio o dispositivo que permita copiar datos, independientemente de que su uso posterior se dedique a realizar copias de material protegido por derechos o no, lo que a su vez y en la humilde opinión de quien firma estas líneas, justifica moralmente la copia de contenidos protegidos, ya que se nos cobra por adelantado por algo que no hemos hecho y posiblemente no haremos, suponiendo de entrada la culpabilidad por un delito que aún no hemos cometido. Esto viola flagrantemente la presunción de inocencia del individuo, norma básica en cualquier democracia moderna.
¿Es por lo tanto -y finalmente- moralmente aceptable el descargar contenidos protegidos por copyright desde Internet? la respuesta a esta pregunta la dejo a la conciencia de cada uno de ustedes, pero ya les adelanto que para servidor, aunque acepto que no es legalmente admisible, sí lo es moralmente con la legalidad vigente en la mayoría de estados y el impuesto que se nos cobra por la compra de medios de almacenamiento digitales. Probablemente, mi respuesta hubiera sido diferente en caso de no existir dicho canon, aunque reconozco que creo firmemente que la humanidad debe llegar a poseer una cultura libre y gratuita que sea sostenible. Y como esto, muchas más cosas compartidas...
Consecuencias futuras
Parece que la industria discográfica busca constantemente la “batalla definitiva” contra las descargas P2P, pero esta no llega nunca. Como en anteriores casos, el de The Pirate Bay, sentará jurisprudencia a nivel internacional, y probablemente veremos un aluvión de juicios contra otros sitios similares que habían proliferado en los últimos tiempos, e incluso es posible que esto suponga una descenso de las descargas a través del protocolo BitTorrent, pero no de los P2P.
El uso de esta tecnología para la descarga de contenidos ha demostrado ser como una Hidra que soporta que le corten una o dos cabezas, ya que además de ser substituidas con rapidez, aumentan su número. Lo que va a pasar ahora es que los responsables de otros sitios que rivalizan con The Pirate Bay han tomado buena nota y ya están pensando como variar su enfoque lo suficiente como para esquivar los mismos cargos que se les han imputado a los cuatro jóvenes suecos, mientras que los programadores ya están pensando como tienen que ser los P2P del futuro para evitarles quebraderos de cabeza a los responsables de los sitios web que alojen los enlaces. La carrera entre ambos bandos volverá a empezar.
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Comentarios
Hay una confusión en tu artículo: distribuciones de GNU/Linux e mucho contenido libre son, efectivamente, protegidos por copyright o derechos de autor. No confundir ``libre'' y ``domínio público''. Véase, por ejemplo:
http://www.gnu.org/philosophy/categories.html
Publicado por: Hudson Lacerda | Abril 20, 2009 03:24 PM
Muy buen analisis, ya es tiempo que se den cuenta que es una batalla que nunca van a ganar, en sierto modo y no con el toque letal, pero se ha abierto la caja de pandora para las leyes del copyright y no hay mas que busquen otras formas y empezar a acceptar su futruo. Por otro lado el internet nos a dado libertad, esa libertad que tanto promete el estado democratico que raras veces vemos, o en realidad es una falacia de democracia impuesta por canones que nos obligan a seguir comportamientos y estatutos que violan nuestar libertad.
Asi que felicito primeramente este articulo y les doy un pesame a los jovenes de The Pirate Bay.
Publicado por: Yan Uren | Abril 21, 2009 02:50 AM
En el ojo de un buen pirata no cabe nada escondido, cuantos programadores_piratas hay es solo el comienmzo del la noche y dia.
Publicado por: Enrico Rod | Abril 21, 2009 08:48 AM
Mmmmm
Robarle a los ricos para regalarle a los pobres...
¿No había un libro que desarrollaba ese concepto?
Solo que en el libro el héroe vencía al villano.
¿Vamos a permitir que las disqueras nos cambien el sueño por pesadilla?
Yo digo que no.
Popongo que los cuatro afectados (ellos y solo ellos, ningún auto proclamado "representante")abran un sitio en Internet para recibir donaciones de cualquiera que haya usado the p-basy y esté dispuesto a ayudar a estos chicos en su hora mas dificil. Apuesto que al menos la multa la recuperan con creces.
¡ABAJO EL SHERIF DE NOTHINGAM!
Publicado por: Eduardo Erlandsen | Abril 21, 2009 04:08 PM