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Sexting: la sexualidad se expresa por medio de la tecnología

CibersociedadLa moda de enviar fotografías subidas de tono a través del teléfono móvil puede afectar muy negativamente el futuro de quienes la practican si las imágenes acaban saliendo a la luz.

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Guillem Alsina (guillem@imatica.org) – Es una moda que se ha impuesto en los Estados Unidos y que pega fuerte en los demás países anglosajones, además de haber llegado al resto del mundo: se llama Sexting y consiste en el intercambio de imágenes o mensajes de texto “subidos de tono”, usualmente a través de teléfono móvil (SMS y MMS) o chats/programa de mensajería instantánea. Es un práctica muy común entre los más jóvenes que empiezan a descubrir y explorar su sexualidad, y que realizan prácticas como el “petting” (con el que no se llega al coito), dirigidas a explorar sus cuerpos sin perder la virginidad, una prueba que solamente se superará con la persona adecuada o en el momento adecuado.

Desde siempre, la sexualidad ha aprovechado todos los canales de comunicación para expresarse. Desde las venus neolíticas a las pinturas eróticas o directamente pornográficas de los prostíbulos de la antigua Roma, pasando por la moderna pornografía, la sexualidad siempre ha buscado expresarse, e Internet y la telefonía móvil solamente son dos nuevos medios.

No obstante, lo que parece ser solamente una moda o una nueva práctica sexual, puede adquirir un cariz funesto para sus practicantes (especialmente las chicas) cuando las imágenes o los vídeos se difunden utilizando el gran altavoz que supone Internet. Un buen ejemplo de ello es la joven actriz norteamericana Vanessa Hudgens, protagonista del éxito mundial de Disney High School Musical, a la cual se le habría podido truncar la carrera después de que en 2007 salieran a la luz unas fotos realizadas por ella misma para su novio, el también actor y uno de sus compañeros de reparto, Zac Efron. En ellas, Hudgens posaba en lencería y completamente desnuda. Además, era menor de edad.

La famosa productora estuvo a punto de cancelar el contrato de la prometedora actriz, que tuvo que excusarse públicamente por sus actos. En una sociedad como la estadounidense, esto constituye una espada de Damocles que pende constantemente sobre su cabeza.

Otro ejemplo también muy conocido es el de la famosa heredera del imperio hotelero Hilton, Paris, cuyo vídeo íntimo con uno de sus numerosos ex-novios dio la vuelta al mundo a través de Internet. En este caso, la grabación contribuyó a hacer más famosa a la implicada, pero al precio de degradar su imagen pública hasta prácticamente equipararla a la de una actriz pornográfica profesional.

Peor lo tienen las anónimas alumnas de instituto que envían imágenes íntimas a su pareja y esta, a posteriori, las difunde entre sus amigos. El escarnio público puede marcar muy profundamente a estas chicas, hasta el punto de crearles profundos traumas psicológicos y obligar a la familia a cambiarlas de centro educativo o incluso a mudarse de población.

El peligro de los “ex”

La difusión de este tipo de contenidos privados puede obedecer a dos razones: la primera, fanfarronear ante los amigos de la conquista conseguida, algo muy común entre los chicos a determinadas edades (y a mi pesar debo decir que muchos especímenes no maduran nunca), o la venganza después de un abandono.

Este último motivo es tal vez el más peligroso, ya que el rencor puede llevar a un ser humano a realizar actos incalificables. No pocas páginas web pornográficas se nutren de las fotos que las ex-parejas molestas envían de sus antiguos amores, fruto del despecho. Que el entorno inmediato de la víctima llegue a tener acceso a dichas imágenes puede suponer un grave desastre para la persona implicada.

Consecuencias para toda la vida

Pese a que pueda ser divertido, el sexting no es cosa de broma. Sus consecuencias pueden ser para el resto de la vida, tal y como las actrices o -en menor medida y debido a prejuicios sociales- los actores que en un momento inicial de sus carreras realizaron tórridas escenas de sexo o desnudos. Estas vuelven periódicamente y pueden suponer un lastre para su carrera.

Por suerte, la sociedad en conjunto parece cada día más permeable moralmente, y en especial los más jóvenes, y es posible que las mismas tecnologías estén facilitando una nueva revolución sexual como la que en la década de los sesenta del siglo pasado liberó el papel de la mujer, encorsetado desde la edad media en la sociedad occidental por prejuicios religiosos. La nueva sexualidad que se expresa a través de SMS's, mensajes de correo electrónico, chats o videoconferencias puede ser en un futuro lo más habitual e intrascendente, pero por el momento, mal empleada, aún puede dar algún que otro mal rato.

A tener en cuenta

Los jóvenes (y no tan jóvenes) que sientan curiosidad por esta moda deberán tener en cuenta un par de cosas para hacer que su experiencia sea segura y divertida. En muchos casos, las imágenes tomadas con el móvil o la webcam y posteriormente difundidas han sido robadas de su máquina, por lo que es muy recomendable eliminarlas de la computadora o el teléfono una vez realizadas o, en su defecto (aunque recomiendo encarecidamente la primera opción) guardarlas en un lugar seguro como por ejemplo un CD-ROM en una caja fuerte eliminándolas de la computadora con las que se tomaron.

También hay que tener muy en cuenta a quien se envían estas imágenes. El amante o enamorado de hoy puede ser un peligroso enemigo mañana, que no dudará en mostrar el cuerpo desnudo de su ex en poses provocativas o lascivas a sus amigos y a todo aquel que quiera verlas. En las comunidades más pequeñas y cerradas, esto puede suponer desde el despido del trabajo hasta el ostracismo social.

Evidentemente, queda fuera de toda lógica el exponerlas en redes sociales o sitios web. Incluso si estamos convencidos de ciertas prácticas “liberales” sobre la sexualidad, hay que tener en cuenta que lo que se publica en Internet es para toda la vida, y este estigma no nos lo podremos quitar de encima nunca más.

En general, pues, precaución y moderación para el uso de las posibilidades que las nuevas tecnologías nos brindan para expresar nuestra sexualidad.

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soy lesviana yquiero amigas o amigos que no me jusguen tan apecho

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