Los "social media" a la búsqueda de un modelo económico viable mientras crecen de forma desmedida
Guillem Alsina (guillem@imatica.org) - Con un éxito ya sobradamente demostrado, a sitios como Facebook o Twitter solamente les queda una última frontera por cruzar: la de ser económicamente viables por si mismos, sin tener que ser vendidos a una multinacional como Google o Microsoft.
Estos sitios mencionados constituyen el exponente más alto de la filosofía 2.0 en Internet; son altamente interactivos, muy adictivos para aquellos que los utilizan, su contenido se basa íntegramente en las aportaciones de los usuarios y su crecimiento es exponencial. Facebook ha pasado de 100 a 200 millones de usuarios en todo el mundo en menos de un año, siendo el cuarto sitio web más visitado tras Google, Yahoo! y YouTube. Mientras, Twitter supera ya a otros sitios como la red social LinkedIn y la versión online del New York Times gracias a haber triplicado sus visitas en escasamente dos meses, llegando a los 32 millones de usuarios únicos en abril.
Todo lo explicado aquí representa muchas visitas, pero ¿como se aprovechan para generar dinero? Esta es la gran duda que aún tienen ante si estos y otros servicios de éxito.
Para Facebook, la respuesta a esta pregunta es clara: publicidad. La compañía, que hace poco apostó públicamente por su independencia después de que se especulase con una posible maniobra de adquisición por parte de Google, se encuentra en el proceso de incluir publicidad en todos los servicios que ofrece, en un modelo idéntico al que aplica Google en sus propios servicios, lo que abarcaría no solamente sus páginas, sino también aquellas otras que interactúan con los propios servicios de Facebook.
No sería descartable que, en medio de la vorágine de usuarios, Facebook se decidiese a entrar en un campo que, en principio, le fuese ajeno, para buscar una ampliación de sus servicios. Sería algo así como lo que hizo Google en su momento: una empresa dedicada y consagrada a las búsquedas que, de golpe, adquiría a otras compañías que también ofrecían servicios online y lanzaba sus propias creaciones, alejadas de lo que sería estrictamente la búsqueda de contenidos. Buen ejemplo de ello es el paquete ofimático en línea Google Docs, el servicio Blogger (adquirido) o el navegador web Chrome.
La API de Facebook permite la creación de pequeñas aplicaciones que funcionan dentro de la red social. Sería tal vez cuestión de ampliar dichas API's, todo depende de la voluntad de Facebook de entrar en un territorio que inicialmente le es ajeno, siguiendo así los pasos de Google para convertirse en un jugador global. Aquí, la empresa podría cobrar a los desarrolladores, a los usuarios o a ambos. ¿Y que tal una tienda de aplicaciones para Facebook al más puro estilo iTunes Store?
Si el modelo de Facebook se basa en la publicidad, el de Twitter apunta hacia los servicios profesionales remunerados como forma de ganar dinero. Estos se orientarán a las empresas, ya que Twitter constituye un medio cada día más utilizado en el entorno corporativo para el seguimiento de actos en tiempo real y para dar a conocer novedades.
Es la difícil cuestión del retorno de la inversión (ROI en inglés) de los llamados “medios sociales”, en una cultura en la que el “todo gratis” en Internet impera desde ya hace tiempo en el imaginario colectivo de los internautas. ¿Conseguirán Facebook, Twitter y el resto, su objetivo?
Un punto a su favor es que, con la posición que han obtenido y el gran crecimiento en número de usuarios experimentado, no son pocas las voces que afirman que ambos servicios tienen un valor inherente, por si mismas, al ser parte del núcleo central de aplicaciones y servicios que a día de hoy mueven Internet a nivel de usuario.
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