Snow Leopard, el nuevo Mac OS X mucho más rápido y compatible con Exchange
Guillem Alsina (guillem@imatica.org) – Desde este pasado viernes día 28, los usuarios de computadoras Apple Macintosh (e incluso los propietarios de algunos modelos de clónicos no autorizados por la compañía de Cupertino, aunque esto ya es otra historia...) pueden adquirir en los distribuidores autorizados y a través de la tienda online de Apple, la nueva versión del sistema operativo Mac OS X, que lleva por numeral el 10.6 y por nombre Snow Leopard (Leopardo de las Nieves). Veamos cuales son sus principales bazas.
Desde hace tiempo, Apple se esmera en perder parte de su aura de compañía elitista cuyos productos se dirigen a los usuarios más pudientes y exclusivos. En parte lo ha conseguido, gracias a productos que han constituido un fenómeno de masas como la saga iPod o el teléfono móvil iPhone, pero en el campo de la informática sus computadoras aún gozan de esta fama de inaccesibles a la mayoría por precio y prestaciones. Esto no es óbice para que la compañía de la manzana mordida haya arrebatado cuota de mercado a los tradicionales PC's, y su plataforma Mac OS X se presenta como una seria rival a la hegemonía de Windows, contando con mayor número de instalaciones entre el público final que GNU/Linux*. En consecuencia, las últimas versiones del sistema operativo han tenido que incluir herramientas para facilitar aún más el uso de la computadora, en una plataforma en la que, precisamente, si algo destacaba desde siempre era la facilidad de uso.
Una de las novedades destacadas es que los actuales usuarios de la versión inmediatamente anterior del software de Apple (Mac OS X 10.5 “Leopard”) podrán actualizarse a la nueva versión al módico precio de 29 Euros (en dólares estadounidenses también le han puesto un precio de 29 dólares). Por el resto, hay múltiples cosas a destacar que pueden ser objeto de un análisis técnico mucho más profundo: un Finder mejorado, más sensible y veloz, mejoras también en la velocidad de Mail y Time Machine, o un renovado reproductor multimedia que a partir de ahora recibe el nombre de QuickTime X. Veamos en detalle algunas de las más destacables.
Los chicos de Steve Jobs son expertos en realizar cambios radicales en un corto espacio de tiempo (mucho menos que en los PC's “convencionales”) y de facilitar lo más posible estas transiciones a los usuarios, como en el caso de la migración de arquitectura (dos veces: de Motorola 68000 a PowerPC, y de esta a Intel x86), o con la eliminación de las disqueteras en los Mac's en favor de las unidades ópticas y los soportes conectables por USB/FireWire. En este caso, Snow Leopard realiza una transición hacia los 64 bits que el mundo PC solamente ha empezado tímidamente.
El nuevo sistema de Apple mantiene la compatibilidad hacia atrás con las aplicaciones de 32 bits, pero el núcleo ya es de 64 y casi todas las aplicaciones incluidas con el paquete del sistema (por lo menos todas las principales) se han reescrito y recompilado para funcionar en 64 bits, por lo que el aprovechamiento de la potencia de los nuevos procesadores es máximo a la vez que no se corta radicalmente con la base de programas existentes. La transición también permite direccionar una mayor cantidad de memoria, por lo que en el futuro nos aguardan Mac's con un mayor número de gigas de RAM.
Un punto en el que Apple está trabajando mucho y bien últimamente es la inclusión de soporte para servidores Exchange en sus productos. Ya los últimos iPhones disponen de esta capacidad, y Snow Leopard también proporciona compatibilidad con Exchange Server 2007, una funcionalidad con la que probablemente la compañía de Cupertino quiera subir enteros en el sector empresarial. A Microsoft también le conviene que sus rivales directos incluyan compatibilidad con Exchange, ya que es un argumento más para desmontar posibles acusaciones por prácticas monopolísticas en un tipo de software en el que detenta una gran porción del mercado.
Los mensajes de correo, entradas de la agenda y citas y reuniones, pueden ser gestionadas a partir de ahora desde un Mac y con los programas incluidos por defecto con el sistema operativo, dentro de una red de clientes Windows.
Para los desarrolladores, Grand Central Dispatch les permitirá escribir aplicaciones que saquen todo el jugo a los sistemas multiprocesador y con chips multinúcleo, permitiendo establecer los balanceos de carga de forma optimizada. Y gracias al estándar OpenCL, incluso se podrán aprovechar las tarjetas gráficas para algo más que representar imágenes.
* Según diversos estudios
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