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El gobierno británico se disculpa por el trato que dio a Alan Turing

CibersociedadEl científico es considerado uno de los precursores de la inteligencia artificial, y pese a que prestó un gran servicio a su país y al bando aliado durante la Segunda Guerra Mundial descifrando los códigos secretos alemanes, fue postergado años más tarde debido a su condición sexual.

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Alan TuringRedacción – Turing es, por derecho propio, uno de los grandes nombres que jalonan la historia de la informática, aunque es más conocido en las facultades universitarias y entre aquellos que han cursado estudios técnicos en informática o similares, que entre el público en general. Su mérito: haber contribuido en gran medida a moldear la informática como la ciencia que es hoy, lo que no es poco, y haber sentado las bases de lo que es la inteligencia artificial moderna.

A él se debe el enunciado de la Prueba de Turing para reconocer la existencia de inteligencia en una máquina, que no por simple deja de ser válida hoy en día: la prueba consiste en situar a una persona frente a un terminal informático, sin contacto con el exterior. A través de este terminal, dialogará con dos entidades. Una de estas será una persona, mientras que otra será una máquina equipada con un software que le permita reconocer las cuestiones que le plantea el primer sujeto y responder a ellas emulando el comportamiento humano. Si nuestro primer sujeto es incapaz de diferenciar entre la persona y la máquina que tiene “al otro lado”, podremos afirmar que la máquina posee un cierto grado de “inteligencia”, lo que llamamos inteligencia artificial.

Antes de realizar estos y otros importantes estudios, Turing trabajó como criptógrafo y director en la célebre instalación de Bletchley Park, un parque científico en el que el gobierno británico concentró durante la Segunda Guerra Mundial a un buen número de científicos que trabajaron principalmente para romper los códigos de cifrado alemanes y descubrir el funcionamiento de la famosa máquina Enigma. La consecución de este logro fue posible gracias tanto a los científicos británicos como a los de los países ocupados que colaboraron con el bando aliado, y a los trabajos previos de polacos y checoslovacos.

Sin duda, Turing prestó un gran servicio a su país, y se considera que la desencriptación de los códigos militares alemanes fue uno de los logros que permitió a los aliados ganar la guerra. Desafortunadamente, para muchos el matemático, criptólogo y filósofo británico pasaría a la historia por un tema mucho más sórdido y que no guarda relación alguna con su trabajo. Y es que ser homosexual en el Reino Unido en los años 40-50 aún estaba penado por la ley.

Memorial a Alan Turing en el Sackville Park
Memorial a Alan Turing en el Sackville Park

Después de que su casa fuera asaltada y desvalijada, Turing denunció el hecho a la policía. Durante las investigaciones salió a relucir la condición sexual del científico, algo por lo cual Turing se negó siempre a disculparse o retractarse. Procesado por ello en un juicio que obtuvo un gran eco mediático, a Turing se le condenó y se le ofreció la posibilidad de ir a prisión o bien de someterse a un proceso de castración química a base de inyecciones de estrógenos. Escogió esta última opción.

El tratamiento le acarreó grandes problemas físicos como el crecimiento de pechos, un resultado colateral de las inyecciones de estrógenos. También le afectó psicológicamente, pues además fue apartado de sus investigaciones y su vida pública se vio muy afectada. Gran Bretaña se encontraba entonces en estado de shock por el descubrimiento de la red de espías apodada “los cinco de Cambridge”, descubierta poco antes. Turing fue, pues, víctima de la homofóbia combinada con la persecución política.

Nacido en 1912, el genial científico murió prematuramente en 1954 tras ingerir una manzana envenenada con cianuro. Aún hoy no se han aclarado las circunstancias de su muerte, pues oficialmente fue clasificada de suicidio, mientras algunos especularon con un asesinato. Turing era una persona desordenada, que descuidaba la forma en que tenía ciertos compuestos químicos organizados (o, más bien, desorganizados) en su laboratorio, lo que induciría la tesis del accidente, pero desde luego como científico ciertas precauciones con materiales peligrosos por mínimas que fueran, debía tenerlas.

Sea como fuere, el trato dado a Turing no fue el merecido por este científico que, además, había colaborado tan decisivamente en la Guerra con su país. Figura reivindicada por la ciencia y por el colectivo gay, no ha sido hasta hace pocos días que el gobierno británico se ha disculpado oficialmente por el trato que se le dio entonces. Tras una petición multitudinaria para que se restituyera el reconocimiento a Turing, ha sido el primer ministro británico que, en un comunicado publicado en su sitio web, se ha disculpado en nombre del gobierno.

Para la posteridad, pues, debe quedarnos la obra de este genial científico, que trabajó en los campos de la matemática, la criptografía, la inteligencia artificial e incluso la filosofía, y que contribuyó decisivamente a moldear lo que es hoy la informática moderna. Independientemente de a quien amara o de como lo hiciera.

Muchísimas gracias señor Turing.

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