SIMO renace como encuentro profesional dando una estocada de muerte a la feria
Guillem Alsina (guillem@imatica.org) – Tras tres días en el SIMO Network y a unas pocas horas vista del cierre de esta primera edición de la nueva etapa de la feria madrileña, tengo que reconocer que mi punto de vista ha cambiado desde el último artículo que redacté este martes pasado, fruto de mis primeras horas de contacto con el renovado evento. El mío y, a buen seguro, el de muchos asistentes.
Del desconcierto inicial -supongo que debido a que la mayoría de asistentes recordaban el viejo SIMO o esperaban algo diferente- que capté al hablar con diversos asistentes y expositores, he pasado a constatar una general satisfacción, especialmente entre los profesionales que están con alguna empresa. No obstante, y sobre el área de exposición, me he topado con opiniones más diversas y divididas.
Hay quienes se muestran muy satisfechos, afirman que han podido captar nuevos clientes, que les han pasado a visitar clientes ya consolidados, y que han hecho nuevos contactos (networking). No obstante, también me he encontrado con aquellos que no ven la finalidad de una área de exposición tal y como está concebida ahora en el SIMO ya que, además, se ve más bien pobre: un pabellón entero tomado por Microsoft, con salas de conferencias y pequeños espacios para los partners de la compañía, mientras que en el otro pabellón nos encontramos con una mayor cantidad y diversidad de expositores... pero que no ocupan todo el espacio disponible, ya que podemos encontrarnos con algunas zonas cerradas al acceso, un amplio hall y otras zonas de encuentro.
El programa de charlas y conferencias parece haber tenido mucho éxito entre los asistentes, ya que se trataban temas de interés para los profesionales TIC de los más diversos ámbitos. No obstante, tanto en este apartado como en el de exposición se ve claramente como SIMO ha perdido su vocación de proyección internacional (lo cual para mi es un grave error, aunque como aclararé luego, las circunstancias son las que son) para pasar a convertirse en un evento enfocado solamente en el profesional español. Las empresas procedentes de otros puntos del mundo (si no contamos con las multinacionales presentes en la piel de toro) han sido escasas, en contraposición con ediciones anteriores en las que podían encontrarse pequeños fabricantes asiáticos o norteamericanos, desconocidos en España e incluso en Europa, que buscaban contactos para iniciar su aventura empresarial en el viejo continente.
Una coyuntura adversa para el anterior modelo
La redefinición de SIMO ha sido realizada en un marco mundial de cambios en el modelo ferial, tanto de aquellos eventos relacionados con las TIC como de cualquier ámbito en general. Y es que el advenimiento de Internet y las posibilidades de comunicación avanzada que ello comporta (videoconferencia, telepresencia, colaboración online sobre documentos,...) han restado importancia paulatinamente a estos encuentros presenciales, de los cuales solamente unos pocos sobrevivirán. Y esto va a ser gracias a la necesidad de socialización que nos empuja a encontrarnos cara a cara con aquellas personas a quienes conocemos solamente en lo virtual.
Ahora, cada empresa prefiere presentar sus nuevos productos y estrategias en actos propios, lo que a su vez supone un handicap para los medios de comunicación pequeños y que cuentan con poco presupuesto, ya que ven multiplicados los desplazamientos que tienen que hacer, con la excepción de que el evento se retransmita online, algo que a buen seguro no gusta a muchos directivos de grandes medios empecinados en menospreciar a los medios online.
El formato de congreso parece ser, al menos por ahora, el tipo de evento que no ha sufrido tanto las consecuencias de la entrada en la era de las comunicaciones (aunque ya le tocará el turno cuando los sistemas de telepresencia y streaming online nos permitan vivir una experiencia presencial completa), y hacia aquí parece tender SIMO Network.
No apto para periodistas tecnológicos
En tres días de estancia, ni yo ni otros periodistas tecnológicos hemos podido sacar muchos contenidos de este evento, claro que estamos hablando de un congreso en el que no se presentan nuevos productos, no es una feria tecnológica, sino un encuentro para profesionales. Los únicos periodistas que le han podido sacar el jugo son aquellos que tocan más temas empresariales y económicos que no los aficionados a los gádgets.
En resumen, pues, un SIMO que ha cumplido los objetivos que se había marcado la organización, aunque a costa de convertirse en un evento local sin proyección internacional, y al cual puede ser que yo no vuelva a asistir. Pero claro, mis intereses como periodista difieren de los de un empresario tecnológico, y es lógico que este es el público que le interesa a la organización.
Felicidades SIMO y... ¿hasta el año que viene?
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