Windows 7, el deseado

Guillem Alsina (guillem@imatica.org) – El fracaso de crítica y comercial que supuso Windows Vista se encuentra en la génesis del éxito de Windows 7, aunque al nuevo desarrollo de Microsoft no le faltan elementos para postularse por sí solo al Olimpo de los sistemas operativos. Seguramente, si comparásemos directamente a XP y 7, nos sentiríamos defraudados por el desempeño de este último con diversas aplicaciones, ya que el rendimiento es tal vez una de los puntos que menos se han retocado respecto a Vista si exceptuamos el terreno de las netbooks.
Esto es debido a que se fue a pulir los elementos de Vista más criticados por los usuarios, dejando para la próxima versión (Windows 8) optimizar, por ejemplo, el número de threads (hilos de ejecución) de los procesos que el sistema carga por defecto, o bien los recursos que asigna a cada aplicación, aspectos que solamente se han maquillado respecto a la versión precedente.
Windows XP ha sido un sistema operativo con mucha vida útil a sus espaldas, que podemos afirmar sin temor a equivocarnos que “ha muerto de viejo”; ocho años de historia son muchos para un sistema operativo (fue puesto a la venta el 25 de octubre de 2001), aunque Microsoft se ha beneficiado de haber creado un estándar de facto con su plataforma, de manera que muchos usuarios identifican informática con Windows, y son reacios incluso a contemplar la posibilidad de cambio.
No obstante, el venerable sistema de Microsoft se estaba quedando atrasado en algunos aspectos, entre ellos el de la seguridad, clave hoy en día. A Windows Vista se le han achacado menos problemas que a su predecesor, aunque la plataforma de Microsoft continúa siendo la más atacada en todo el mundo (al ser, también, la más utilizada). Windows 7 se encuentra, pues, con un listón alto en este aspecto.
El auge del mercado de los netbooks y la inicial preeminencia de Linux en él ha sido otro de los puntos que han precipitado la salida de esta nueva versión del sistema al mercado, dado que Vista no cumplía con los requisitos necesarios para funcionar mínimamente bien en estas máquinas con un hardware tan escaso. 7 vendrá a firmar la sentencia de muerte de la única oportunidad seria que ha tenido hasta ahora la plataforma del pingüino para romper el avasallador dominio que dispone el sistema operativo de Microsoft.
A partir de ahora, y tal y como ha manifestado la compañía de Redmond, no se volverá a dar un tiempo tan dilatado entre dos versiones consecutivas de Windows. El caso de XP ha sido un mal ejemplo, Vista debía salir a la calle y como ya le había pasado a Microsoft con ME, no ha acabado siendo del agrado de los consumidores, que lo han condenado al ostracismo. Windows 7 va a ser el nuevo XP, tanto en términos de satisfacción del cliente como de buen desempeño. A fin de cuentas, XP no deja de ser el sistema que corrigió el error del ME, como 7 es quien corrige el error cometido con Vista.
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