La política de Apple sobre las aplicaciones de iPhone sexualmente más o menos explícitas, a debate
Guillem Alsina (guillem@imatica.org) – Que Apple no permite aplicaciones en sus dispositivos móviles (iPhone, iPod Touch, iPad) que contengan pornografía es algo sobradamente conocido. Pero ¿donde se encuentra el límite entre pornografía y sensualidad? (cuestión que viene prácticamente desde el origen de los tiempos) y, lo que es más, ¿se pueden cambiar las reglas de juego a medio partido? Esta última pregunta parece que ya ha sido respondida por la compañía de Cupertino: si.
Recientemente, y en una purga sin precedentes -al menos que yo sepa-, Apple ha eliminado de la App Store unas 5.000 aplicaciones. Esta cifra no ha trascendido públicamente desde la compañía, sino que se ha dado a conocer desde diversos medios de comunicación en línea (como por ejemplo TechCrunch). El criterio para expulsar estas aplicaciones de la App Store ha sido el hecho de que muestran sugestivas imágenes de mujeres con poca ropa (no desnudas, sino vistiendo minúsculos bikinis o ropa interior).
El tema no sería objeto de controversia si la compañía de Cupertino no hubiera aceptado su introducción en la App Store desde el principio, pero la cuestión es que les dejó pasar la criba y es ahora -meses más tarde- cuando las elimina.
La purga casi ha coincidido en el tiempo con la presentación del iPad, un dispositivo que puede verse como un tablet personal o para uso familiar, y cuya interfaz y forma de trabajo tan simples (el sistema operativo es el mismo que el del iPhone/iPod Touch) lo hacen ideal para su uso por parte de los más pequeños de la casa, incluyendo aplicaciones educativas. Naturalmente, esto choca con los contenidos para adultos, y más si pensamos con la mentalidad norteamericana, mucho más conservadora en materia sexual.
No obstante, la cuestión continúa en pié: ¿por qué se admitieron estas aplicaciones y ahora, de forma arbitraria, se las elimina de la Store? ¿No deberían haber sido rechazadas desde el principio?
Según Apple, la purga ha venido motivada por las quejas de usuarios de la App Store, pese a que algunas de las aplicaciones eliminadas constaban entre las más descargadas.
¿Cuestión de clases?
Otra queja que se dirige contra la compañía de Cupertino es que no todas las aplicaciones cuestionadas han sido juzgadas por el mismo rasero. Se pone el ejemplo de diversas aplicaciones que mostraban chicas en bikini, cuando no se ha tocado un programa de Sports Illustrated que muestra unos contenidos muy similares.
Y lo que peor: las aplicaciones de Playboy o Hooters (una conocida cadena de restaurantes “sexies” de los Estados Unidos) continúan en línea. ¿Tal vez el dinero que estas aportan a Apple ha pesado más que los razonamientos morales?
La polémica está, una vez más, servida.
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