Un virus no tan dañino para la fama de los “Macs”
Recientemente la comunidad “maquera” (que es como se conoce cariñosamente a esos seres que adoran todo lo que sale de la factoría de Cupertino y entre los cuales tengo el placer de contarme, por lo menos en cierto modo) se ha visto revolucionada por el anuncio de que un virus pululaba por su plataforma, algo inusual y que habitualmente se achaca en exclusiva a la plataforma Windows.
Para los seguidores de Bill Gates y Steve Ballmer parecía haber llegado el momento de la revancha, de entonar el “¡veis! ¡a vuestro sistema operativo tan perfecto también le pasa lo mismo!” ante el pasmo y la sensación de derrota de muchos de sus interlocutores, maqueros “de toda la vida” que, además, han tenido que recurrir a excusas del tipo “bien, de acuerdo, pero es tan solo un virus cuando en vuestra plataforma hay miles de ellos”. “Si, si, pero es Un virus”. Aunque no es oro todo lo que reluce.
A los Macs se les puede achacar que tienen malware, pero debemos fijarnos en la gran diferencia de forma de contagio que nos encontramos entre un patógeno para esta plataforma y un virus típico de Windows. En muchos casos (aunque no en la mayoría hoy en día), y junto a la ingeniería social, el explotar fallos del sistema operativo ha sido el truco más explotado por los virii (creadores de virus). Esto indica que además de ser el sistema operativo más utilizado del mundo, Windows adolece también de ciertos fallos estructurales y de seguridad graves, que por suerte se van parcheando a medida que son descubiertos aunque para algunos usuarios ya sea demasiado tarde.
En cambio, este patógeno para Mac OS X ha tenido que hacer un uso completo de la ingeniería social, camuflándose en software poco fiable (descargas pirata) y substituyendo al instalador para obtener los permisos de administrador por parte de los confiados usuarios. Recalquemos: engañando, no explotando ningún fallo de seguridad existente en el sistema.
Está claro que si yo me visto un uniforme de policía y llamo a una puerta identificándome como agente, si el disfraz es bueno tengo muchos números de que me abran la puerta. Otra cosa es encontrar una ventana mal cerrada y acabar de abrirla para entrar por ella. El primer caso sería lo que ha pasado con el Mac (a fin de cuentas es el usuario quien decide si abrir la puerta o no) y el segundo lo que ha pasado tantas y tantas veces con los sistemas Windows.
Así que, curiosamente, los maqueros también tienen en este caso un ejemplo más que les permite reforzar su confianza en la plataforma que han elegido, y continuar “restregándoselo” en la cara a los partidarios de Windows. Y los defensores del software libre, de paso...
A los Macs se les puede achacar que tienen malware, pero debemos fijarnos en la gran diferencia de forma de contagio que nos encontramos entre un patógeno para esta plataforma y un virus típico de Windows. En muchos casos (aunque no en la mayoría hoy en día), y junto a la ingeniería social, el explotar fallos del sistema operativo ha sido el truco más explotado por los virii (creadores de virus). Esto indica que además de ser el sistema operativo más utilizado del mundo, Windows adolece también de ciertos fallos estructurales y de seguridad graves, que por suerte se van parcheando a medida que son descubiertos aunque para algunos usuarios ya sea demasiado tarde.
En cambio, este patógeno para Mac OS X ha tenido que hacer un uso completo de la ingeniería social, camuflándose en software poco fiable (descargas pirata) y substituyendo al instalador para obtener los permisos de administrador por parte de los confiados usuarios. Recalquemos: engañando, no explotando ningún fallo de seguridad existente en el sistema.
Está claro que si yo me visto un uniforme de policía y llamo a una puerta identificándome como agente, si el disfraz es bueno tengo muchos números de que me abran la puerta. Otra cosa es encontrar una ventana mal cerrada y acabar de abrirla para entrar por ella. El primer caso sería lo que ha pasado con el Mac (a fin de cuentas es el usuario quien decide si abrir la puerta o no) y el segundo lo que ha pasado tantas y tantas veces con los sistemas Windows.
Así que, curiosamente, los maqueros también tienen en este caso un ejemplo más que les permite reforzar su confianza en la plataforma que han elegido, y continuar “restregándoselo” en la cara a los partidarios de Windows. Y los defensores del software libre, de paso...
