Carne de cañón
Como ya he dejado dicho en el artículo sobre el Low Orbit Ion Cannon, conocí esta “arma” de los grupos hacktivistas a través del canal de chat que ha sido puesto online en substitución del sitio web AnonNews.org, fuera de servicio víctima de un ataque DDoS. Debo confesar que estuve poco tiempo en él, pero lo que allí vi no me gustó: se indicaba a algún usuario desde donde podía descargarse el programa para realizar ataques DDoS y se le advertía de que su IP quedaba al descubierto al no ser protegida por el programa, por lo que debía buscar otro medio para guarecerse. No se si se le proporcionaron instrucciones de como hacerlo vía chat privado, pero si no es así, esto me parece, como poco, indecente, y no veo que se diferencie mucho de lanzar oleadas de personas a una muerte segura.
Estoy de acuerdo con muchos de los postulados de Anonymous sobre los derechos y libertades individuales, aunque no del todo en la forma de proceder en lo que se refiere a los ataques cibernéticos que realiza el colectivo, pero me escandaliza que una arma con estas posibilidades se esté distribuyendo de esta forma y sin más instrucciones. Es como darle una pistola a un chaval de 13 o 14 años: para él va a ser muy “guay” usarla, pero sus consecuencias van a ser terribles a corto y largo plazo, tanto para él mismo como para la sociedad.
Solo falta que esta persona (que puede ser un chaval joven o una persona de más edad) empiece a lanzar ataques a diestro y siniestro sintiéndose protegido por el anonimato de Internet, pero que sea suficiente con un pequeño desliz en su propia seguridad para ser descubierto y acabar con sus huesos en la cárcel. Y, en algunos países, no quiero ni imaginar como podría acabar.
Creo firmemente que los activistas que mayor influencia ejercen en Anonymous (su “cúpula”, que diría la dirección de la Policía Nacional española...) deberían dejar de reclutar a internautas normales y corrientes para implicar en su lucha solamente a personas que tengan un amplio dominio de la seguridad informática y sepan como proteger y blindar sus acciones. De esta forma, dejarán de hacer lo mismo que los gobiernos, empresas e instituciones que tanto critican, y actuarán de acuerdo con la ética que preconizan (o, por lo menos, así la entiendo yo).
Con este discurso no pretendo aprobar los actos de Anonymous y LulzSec, pero tampoco condenarlos; en este caso prefiero definirme como un observador que ve y escucha a todas las partes implicadas para poder hacerse un juicio de valor y, si se da el caso, tomar partido. Por el momento, mantengo mis dudas, aunque me inclino más por las demandas teóricas de los grupos hacktivistas sin compartir su método de lucha llevado a la práctica.
Son los problemas derivados de intentar ser un librepensador... ;-)
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