Google o la soledad del líder
Le pasa al primero de la clase en la escuela o el instituto, tildado de "empollón" por sus compañeros, al equipo de fútbol que lo gana todo por méritos propios pero de pronto empieza a ser criticado por presuntos favores arbitrales, o a aquellos ciclistas que encadenan varias victorias seguidas en el Tour de France, consiguiendo con ello que el favor del público se torne en animadversión para ver quien consigue destronarlo. Incluso parece que todos los que no son los primeros de la clase, quienes ganan menos partidos o los que llegan tras el líder a la meta, se conjuran para derrotar al que va por delante, esperando todos y cada uno de ellos ser quien le tome el relevo enfrentándose indefectiblemente al mismo fenómeno. Es la soledad del líder.
Este mismo fenómeno lo está sufriendo en carne propia Google. La otrora simpática compañía del "don't be evil" (no seas malo, su leit-motiv clara aunque no explícitamente dirigido contra Microsoft) que ahora concita críticas por parte de muchos que antes la aplaudían. ¿Ha cambiado algo en esta compañía? Probablemente que antes tenía menor potencial para ser poderosa y ahora tiene mucho más.
Son los débiles quienes disfrutan del fervor del público o, si no, deberemos recordar a un Robin Hood sin apenas medios como nos emocionaba con sus certeros disparos al malo malísimo -¡y poderosísimo!- Sheriff de Nottingham, o como divirtió a toda una generación el incombustible Volkswagen Escarabajo de Disney apodado Herbie, cuando ganaba en las carreras a coches teóricamente mucho más potentes... sin hablar ya de la satisfacción que muchos hallan en que un pequeño club de fútbol amateur o semi-amateur venza a un gran equipo profesional, aunque ni les apasione este deporte ni sigan su actualidad.
Probablemente, la historia de Google no es muy diferente de la de otros, pero ahora está viviendo una importante escalada con la formación de una potente alianza entre su tradicional enemigo Microsoft y su nuevo rival Facebook, este último el primero que puede hacerle frente con garantías de victoria en el terreno online desde hace muchos años. Y, a ello, se le añade la animadversión creciente por gran parte del público que critica la gestión de la ingente cantidad de datos de sus usuarios. Normal si pensamos que el engrandecimiento de la empresa es proporcional al uso que hacen los internautas de sus servicios, y ello deja una gran cantidad de datos de estos mismos internautas.
Patológicamente, lo que está perjudicando a Google en el campo de las búsquedas, puede ayudarle en lo que concierne a las redes sociales: Facebook juega aquí el rol de líder, de poderoso que debe ser destronado por el humilde aspirante. Muchos de quienes hoy tienen cuenta en Facebook ya están diciendo que se van a Google+ porque si la privacidad, lo que hace la compañía de Mark Zuckerberg con los datos, que si tal, que si cual... y probablemente, si el nuevo invento de la compañía de buscador crece mucho, dentro de cuatro días les veremos decir lo mismo del nuevo líder.
La historia se repetirá. Es indefectible.
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